Traidor

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Evitando el ablande.
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lunes, 3 de enero de 2011

Nidera S.A. II

Una vida nueva

El procedimiento realizado el 30 de diciembre en San Pedro ilustra de qué son capaces los mercados sin control. Nidera, transnacional granera que la AFIP denunció por evasión de 260 millones, tenía encerrados a 130 trabajadores del norte, adultos y adolescentes, que no sabían dónde estaban, no podían salir, no tenían luz ni agua y se les descontaba del salario en negro las provisiones que la empresa les vendía a precios alucinantes, incluyendo fideos gratuitos de los planes sociales de Scioli.

Por Horacio Verbitsky
Una de las grandes traders exportadoras de productos agropecuarios, a la que el Estado Nacional investiga por evasión de impuestos, explotaba el trabajo esclavo de adultos y niños traídos desde provincias del norte. Los alojaba en trailers de chapa, en los que dormían hacinados de a veinte. La jornada laboral era de diez horas incluido el día de Navidad, bajo el rayo del sol, sin luz, sin agua potable salvo la que recibían en baldes. No podían salir de los límites de la propiedad en la que trabajaban ni conocían cuál sería su remuneración. La paga se difería para el último día del contrato informal, ya que no estaba registrado. Mientras, les descontaban todo lo que consumían a precios tan exorbitantes que nunca tenían un saldo favorable para cobrar. Les anotaban 80 pesos por una bolsa de papas, 65 por una de cebollas, 54 por un pollo, 17 por un atado de cigarrillos, ocho por un kilo de pan viejo y dos por recargar la batería del celular. También se hallaron fideos con la leyenda del ministerio de Desarrollo Social. Por un paquete, cuya venta está prohibida, los esclavos debían pagar 35 pesos. El titular de ese ministerio, Baldomero Alvarez de Oliveira, es el padrino político del ex intendente de San Pedro Julio Pángaro, quien este año fue designado secretario legal y técnico del ministerio de Justicia y Seguridad. También se encontraron alimentos vencidos. El único dinero que recibieron en las tres semanas transcurridas antes del allanamiento, fueron 12 pesos “para comprar pan dulce”. El ministro de Trabajo provincial, Oscar Cuartango, dijo que los hechos descubiertos rozaban el crimen de lesa humanidad.



Un millar

El campamento alojaba a 130 personas, entre ellas unos 30 niños y adolescentes, pero la justicia considera que hay por lo menos un millar en las mismas condiciones, en otros campos próximos a San Pedro. Su representación sindical corresponde a la Unión de Trabajadores Rurales y Estibadores, Uatre, conducida por Gerónimo Venegas, fundador junto con José Luis Barrionuevo de la denominada CGT Azul y Blanca. Los delegados de Uatre recién llegaron al lugar una vez que el titular de la Unidad Fiscal de Investigaciones N0 6 de San Nicolás, Rubén Darío Giagnorio, notificó al ministerio de Trabajo de la situación. El representante de Uatre en San Pedro, Cecilio Salazar es el líder local del peornismo opositor. Una de sus actividades más notorias ha sido el auspicio de Uatre al corredor de carreras de autos Pichi Iglesias, lo cual provocó críticas en un gremio de paupérrimos afiliados. A principios de diciembre, Giagnorio ordenó a la patrulla rural del Pueblo Doyle que rondara los campos de la zona en búsqueda de situaciones irregulares en la cosecha del maíz, que son habituales a esta altura del año, cuando son traídos trabajadores temporales desde el interior para desflorar maíz, una actividad que sólo se realiza en forma manual. Giagnorio dijo que lo hizo en aplicación de la política criminal determinada por el Ministerio Público Fiscal que él integra. El 20 de diciembre la patrulla le comunicó sus observaciones sobre la Estancia El Algarrobo, ubicada en el Paraje Beladrich, a pocos kilómetros de Santa Lucía, partido de San Pedro. Se trata de una finca de unas 1600 hectáreas, de las cuales 200 están arrendadas a Nidera. El acceso es dificultoso porque está a 12 km de la ruta más próxima. El miércoles 22 el fiscal solicitó una orden de allanamiento a la titular del Juzgado de Garantías N0 1 de San Nicolás, pero la jueza María Laura Vázquez se la negó, porque adujo que no había pruebas. Giagnorio prefirió que las patrullas rurales no se acercaran demasiado, para evitar que fueran advertidas y se levantaran los campamentos antes de que pudiera intervenir. Ante la negativa judicial comunicó su presunción a los ministerios de Trabajo y de Desarrollo Social de la Provincia de Buenos Aires y a la Oficina de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata, del ministerio de Justicia de la Nación. El ministerio de Trabajo de la Provincia tiene el poder de policía en estos casos y el miércoles 29 se presentó para inspeccionar la situación detectada por el fiscal. Giagnorio participó como veedor. Como escribió en su mensaje del 31 de diciembre un cura que ejerce en Haití su opción por los pobres, hay lugares y personas que más que un año nuevo precisan una vida nueva. Éste es el doloroso contraste con la Argentina eufórica de consumo y placeres que desde la tarde del jueves colmó todas las rutas de salida de las grandes ciudades.



Reducción a la servidumbre

Al verificar la gravísima situación en que se encontraban los trabajadores, el fiscal inició actuaciones por reducción a la servidumbre y malversación de caudales públicos. En cambio no tiene competencia para investigar el delito de trata de personas. Sin mención al desempeño del fiscal Giagnorio, el ministerio de Trabajo provincial se atribuyó el mérito. Según el subsecretario de Trabajo Carlos Molina se trató de un procedimiento habitual en la tarea que habría ordenado el gobernador Daniel Scioli para detectar trabajo infantil y controlar las condiciones de seguridad del trabajo rural. Según esa dependencia, Nidera deberá pagar 5000 pesos de multa por cada trabajador no registrado. Entre los detenidos están los ingenieros de Nidera Nicolás Martínez Allende y Diego Carballo, dos capataces y tres encargados de la distribución de alimentos. El fiscal les tomó declaración y los puso en libertad mientras continúa la investigación.



Un campo de concentración

El médico Julio Caraballo, director de Bromatología de San Pedro, dijo a una radio local que las condiciones eran las de un campo de concentración, con dos agujeros en el suelo como baños, sólo aislados por una cortina cosida con bolsas de Nidera. También vio a un adolescente que se bañaba con agua acarreada en un recipiente de agrotóxicos. “Es para pasar de la indignación a las lágrimas”, dijo. La comida era suministrada por la distribuidora Comat S.A, del ex concejal radical de San Pedro Eugenio Abel González. Al mismo grupo pertenecen la Compañía Argentina de Recursos Humanos y Soluciones Agropecuarias, que prestan servicios de tercerización de personal no permanente para empresas agropecuarias. A Comat, Nidera le pagaba a 24 pesos por día por persona. Pero los precios que les cargaba a los trabajadores eran tan altos que siempre excedían el monto diario asignado. La diferencia se anotaba, para ser debitada del salario. Comat dijo que sólo era proveedora de alimentos secos y frescos a Nidera y que la acusación en su contra equivalía a responsabilizar a Coca-Cola por “la tragedia de Cromañón, porque proveía las gaseosas”. También negó haber suministrado los alimentos del programa de ayuda social del gobierno bonaerense que el fiscal secuestró en El Algarrobo. El reclutamiento de personas muy humildes se hizo en Santiago del Estero, con la promesa de trabajar en la cosecha del maíz en Buenos Aires “en la mejor empresa”, en condiciones laborales apropiadas y un buen salario. Un colectivo los trasladó en forma directa hasta la estancia, de la que una vez que ingresaron no se les permitió salir. Nidera les hizo saber que si alguien abandonaba el predio, toda la cuadrilla de trabajo que integraba sería devuelta a su pueblo sin pago. Consultado para esta nota el fiscal agregó que estas personas “ni sabían en qué lugar estaban”. Giagnorio pasó el 31 de diciembre de la mañana a la noche en la estancia, completando el sumario. El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación se encargó de llevar a los trabajadores hasta sus pueblos de origen, donde quedarán a cargo de las autoridades provinciales. El mismo fiscal allanó hace poco varios prostíbulos de la zona, en los que también encontró leche de las partidas gratuitas que distribuye el gobierno bonaerense.



Empresa líder

Nidera es una compañía transnacional, líder en el mercado argentino de semillas y uno de los mayores exportadores de aceites, de cereales y de oleaginosas. Su participación ronda el 10 por ciento del total de las exportaciones argentinas de esos productos. En 1996, fue la primera que obtuvo autorización para liberar al consumo humano y animal la soja transgénica resistente al glifosato, durante la gestión como secretario de agricultura del ingeniero Felipe Carlos Solá. Tiene tres centros semilleros, en Venado Tuerto (maíz), Chacabuco (girasol) y Miramar (trigo y maíz). Creada hace noventa años por comerciantes de granos de los Países Bajos, su nombre surge de la combinación de las iniciales de los grandes mercados cerealeros en los que actuaba entonces: Holanda (Netherlands) India, Alemania (Deutschland), Inglaterra (England), Rusia y la Argentina, donde Nidera Argentina se instaló en 1929. También comercializa insumos agrícolas, opera en fletes marítimos y produce fertilizantes, herbicidas y fungicidas. Posee terminales portuarios propios en Rosario, Quequén y Bahía Blanca. En 2010 fue el sexto exportador de granos (detrás de Cargill, Bunge, ADM, Dreyfus y Toeper) y el séptimo en los de subproductos y aceites (detrás de Cargill, Bunge, AGD, Dreyfus, Molinos y Vicentín). Nidera es la empresa líder en los mercados de semillas de soja y de girasol, está en segundo lugar en el de maíz y en el tercero en el de trigo. También opera una sociedad de garantías recíprocas, que financia siembras de sus clientes por medio de fideicomisos. Como no informa sobre volúmenes de negocios ni cotiza en bolsa, esos rankings ayudan a evaluar en forma aproximada su facturación. Según el ranking publicado hace seis meses por la revista Mercado, en 2009 Nidera Argentina facturó 3500 millones de pesos y ocupa el puesto 47 entre la cúpula de las empresas que más venden. La Escuela de Estadísticas de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Rosario estima que los salarios pagados por Nidera representan el 1,54 por ciento de esa facturación. La redacción de esta nota entre el viernes 31 y el sábado 1 dificultó la obtención de mayores precisiones.



Nidera en Acción

El presidente de Nidera global, Martín Mayer Wolf, de una de las familias fundadoras, es uno de los sostenedores de Accion International, una organización privada sin fines de lucro, cuya misión es ayudar a la gente a salir de la pobreza a través de su propio trabajo. “Al proporcionar microcréditos, capacitación empresarial y otros servicios financieros a hombres y mujeres pobres que inician sus propios negocios, ayuda a estas personas a alcanzar un nivel en la escala económica, con dignidad y orgullo”, informa en su documento “El negocio de luchar contra la pobreza”. Entre los accionistas minoritarios de Nidera Argentina está Rolgra Inversora SA, empresa presidida por Raúl Simón Loeb, presidente de la Cámara de Comercio Argentina para el Sudeste Asiático, vicepresidente de la Cámara de la Producción, la Industria y el Comercio Argentino-China, y cónsul honorario de Singapur y de Sri Lanka. El presidente de Nidera Argentina, Ricardo López Mayorga organiza concursos que otorgan premios a alumnos de escuelas agrotécnicas, estimulándolos a cuidar el suelo y utilizarlo en forma racional. En septiembre, la AFIP anunció que estaba investigando por evasión impositiva a cuatro de las mayores exportadoras de granos. Sus nombres se fueron conociendo en forma gradual: Bunge, Cargill, Molinos Ríos de La Plata y Nidera. En este último caso, la AFIP estima la evasión en 260 millones de pesos entre 2005 y 2009.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Nidera S.A.

Descubren un campamento de trabajo esclavo en San Pedro

La justicia de San Nicolás, con la asistencia del Ministerio de Trabajo bonaerense, allanó un campo de 2000 hectáreas, en el distrito de San Pedro, donde descubrió que 60 chicos y 120 mayores estaban siendo utilizados como mano de obra esclava. Las víctimas vivían en dos campamentos agrupadas en casillas para dieciocho personas, no tenían baño ni cobraban una remuneración. El director de Higiene, Seguridad y Riesgo de Trabajo, Alberto Castiñeira, dijo que los inspectores constataron que los peones “que realizaban una actividad manual, el desflorecimiento del maíz habían sido instalados debajo de dos montes cercanos al cultivo, donde realizaban su ingesta y dormían bajo los árboles o en casas de chapa”. La mayoría sería oriunda de Santiago del Estero y habrían sido convocados por la empresa Nidera.  Por este hecho, ayer, al menos siete personas fueron detenidas y al cierre de esta edición se aguardaban nuevas detenciones.

Fuentes de la investigación dijeron a La Nacion que las 180 personas que estarían siendo utilizadas como trabajadores esclavos destinaban todo lo que supuestamente ganaban a pagar las compras que hacían a los proveedores. Como en pleno siglo XIX, los proveedores visitaban periódicamente el campamento para vender alimentos, muchos de ellos vencidos y pertenecientes a paquetes entregados en bolsones de planes sociales, que eran cotizados al triple de lo que valen en cualquier comercio.


El operativo ocurrió en la estancia El Algarrobo, ubicada en las inmediaciones del paraje Beladrich, a 30 kilómetros de la ciudad de San Pedro. La propiedad, según voceros de la cartera de trabajo provincial, había sido rentada a la empresa de granos Nidera SA, que ahora deberá responder por estas 180 personas.
"Se pudo constatar que los propietarios del campo tenían todo en blanco y en regla. Pero la empresa Nidera, que explota la tierra, deberá pagar una multa de 5000 pesos por cada trabajador en negro. Es decir deberá pagar una sanción total por $ 900.000", dijo un vocero del Ministerio de Trabajo bonaerense.

Consultado por La Nacion, un vocero de Nidera SA dijo que por el momento la empresa no iba a formular declaraciones.

La investigación fue realizada por el fiscal Rubén Giannorio, titular de la UFI N° 6 de San Nicolás, que caratuló la causa como reducción a la servidumbre.

"Durante el procedimiento se detectó a 60 chicos trabajando y a 120 mayores empleados en forma informal", se precisó en un comunicado de la cartera laboral bonaerense.

"Estas inspecciones forman parte de la continuidad de la tarea inspectiva propuesta por el gobernador Scioli a fin de verificar que no haya niños trabajando. El propósito también es que los trabajadores desempeñen sus tareas en un marco de buenas condiciones de salud y seguridad para lograr en definitiva que ese trabajo que se fomenta sea decente", comentó el subsecretario de Trabajo bonaerense, Carlos Molina.

Durante el allanamiento los agentes del Ministerio de Trabajo descubrieron que los chicos que trabajaban en ese campo manipulaban agroquímicos sin ninguna precaución.

jueves, 9 de diciembre de 2010

El buen empresario argentino

Por José Natanson
Con una trayectoria económica cuestionada y una larga serie de denuncias en su contra, Franco Macri decidió que había llegado el momento de decir sus verdades. Y lo hizo en El futuro es posible. Mi experiencia de medio siglo como empresario en la Argentina (Planeta), un intento tardío y tedioso de un empresario cuestionado por plantearse como un hombre de negocios emprendedor, incomprendido y desarrollista.

“Soy Francisco –Franco para todo el mundo– Macri, un empecinado empresario argentino. No faltan quienes no me dan derecho a la defensa, y eso no es justo. He vivido librando batallas, a veces como un gladiador solitario en medio de la arena del circo, adaptándome a lo inesperado, basado en mi decidida vocación de multiplicar mis empresas y mis empleados, como todo empresario desea.”

Así comienza el increíble libro de Franco Macri, una biografía corta, con algunas anécdotas y hasta propuestas, que justifica su publicación por motivos de autodefensa. “He sido objeto de calumnias. Todavía pretenden acosarme con campañas maliciosas en mi contra o contra mis empresas. He padecido la envidia ciega de aquellos que no se esfuerzan, que no arriesgan”, se queja en la introducción.

La larga historia de sus padecimientos está salpicada, muy de tanto en tanto, con algunas ideas. Las hay irrefutables: “Vivimos en un mundo interrelacionado” (título del capítulo 5). Otras notablemente modestas (“Soy un emprendedor empecinado”). Y algunas inverosímiles: “Nunca despedí a nadie” (subtítulo del capítulo 6).

Su historia quizá no sea tanto la de un empresario audaz, sino la de uno hábil para amoldarse a cada momento político, siempre a expensas del Estado: el Grupo Macri se benefició con la nacionalización de la deuda privada en 1982, con los contratos de Manliba en la dictadura, con la protección a la industria automotriz en el alfonsinismo y con las privatizaciones en el menemismo. Es, sin dudarlo, un empresario nacional, ya que consiguió nacionalizar su deuda en 1982 y pesificarla en el 2002. Franco, al igual que su hijo Mauricio, llegó a estar procesado por contrabando: la Corte menemista los sobreseyó y el fallo fue uno de los que se utilizaron para desplazar a los jueces de la mayoría automática.

Con semejantes antecedentes, es natural que Macri dedique varias páginas a defender sus dos negocios más cuestionados. El primero es la contratación de Manliba por la municipalidad porteña en 1979 y la denunciadísima renovación del contrato en 1990, decidida a través de un decreto de Carlos Grosso, que hasta poco tiempo antes había trabajado en Socma. “Una empresa cumplidora y eficiente había sido perseguida y perjudicada, por años, sin motivos reales y confesables”, es la versión de Franco.

La segunda defensa es la del caso del Correo, cuya concesión el gobierno de Néstor Kirchner decidió cancelar a raíz de una curiosa razón: hacía cuatro meses que el empresario empecinado no pagaba el canon. Para Macri, fue el Gobierno el que lo forzó incumpliendo los acuerdos de privatización.

Hay algo curioso en todo esto. Tanto en el caso de Manliba como en el del Correo, Macri sostiene que se involucró de buena fe en negocios con el Estado, que no respetó los contratos: aunque no lo dice con todas las letras, insinúa que terminó perdiendo dinero. ¿Cómo fue que un buen empresario, que amasó semejante fortuna, se dejó embaucar por el Estado bobo? Quizás haya sido por los “principios básicos” que orientaron su trayectoria: “seriedad y honestidad para cumplir con los compromisos profesionales, riguroso cumplimiento de las obligaciones tributarias y las cargas sociales y tratar con los gobiernos lo indispensable para defender la propia actividad”.

Cargado de contradicciones (Macri refunfuña en diferentes momentos por la excesiva intervención pública en la economía y después se queja de que el Estado no cumplió su rol de regulador en el caso del Correo), el libro tiene una gran ventaja, su brevedad, y debe ser leído como un panfleto autojustificatorio y quejoso. Igual, parece que tan mal no le va: él mismo se encarga de enumerar las distinciones que recibió a lo largo de su vida (entre las que figuran la de Empresario del Año, Ejecutivo Latinoamericano del Año y Empresario de la Década) y de describir en una frase el momento que atraviesa: “Me encuentro en una etapa madura, plena de satisfacciones”, reconoce al final.

jueves, 25 de noviembre de 2010

De Mussolini a Forbes

Por Horacio Verbitsky

Sólo en un país de fantasía la organización Techint puede liderar al supuesto empresariado nacional. Su fundador, el capitán de artillería milanés Agostino Rocca, fue el principal asesor siderúrgico de Benito Mussolini, quien le encomendó la conducción de una industria estratégica para el esfuerzo bélico. Terminada la guerra, Rocca estableció en la calle Matteotti 1 de Milán la Compagnia Tecnica Internazionale, Techint. Luego se trasladó a la Argentina donde, con capitales italianos y alemanes, retomó la tarea interrumpida por la invasión de los aliados. Murió en 1978 y lo sucedió su hijo, Roberto Rocca.

En su libro de 1992 Los dueños de la Argentina, Luis Majul cuenta que Roberto Rocca le entregó un documento del que surge el carácter extranjero del grupo. “Todas las inversiones provienen de un Fondo de Inversión, al que yo llamo Huérfanos y Viudas, porque al principio aportaban a ese fondo los dueños de los grandes grupos italianos. Pero después quedaron los hijos de éstos, los nietos, y también las viudas”, le dijo. Rocca agregó que el 68,8 por ciento de las acciones pertenecían a inversores extranjeros, radicados en los paraísos fiscales de Panamá, Bermudas y Cayman. Roberto Rocca dividió las operaciones entre sus hijos Agostino, en quien delegó la producción de aceros planos y la presidencia del grupo, y Paolo, a cargo de los tubos sin costura. Los hermanos mantuvieron una permanente enemistad, hasta la muerte de Agostino en un accidente aéreo en 2001. El tercer hermano, Gianfelice, vive en Milán, donde está casado con una de las herederas de la editorial Mondadori, dirige el negocio de Salud de la familia, Humanitas, que presta servicios de alta tecnología a hospitales, y viene rara vez a la Argentina.

El actual jefe del grupo, Paolo Rocca, de 57 años, se graduó en ciencias políticas en la Universidad de Milán. Allí sigue viviendo su esposa, Beatrice, aunque Paolo tiene una vida muy activa en Buenos Aires, donde es un protector de las bellas artes. La revista Forbes, que lo incluye entre los 300 hombres más ricos del mundo, identifica al holding como de nacionalidad luxemburguesa. Las estadísticas oficiales de México arrojan un gran desequilibrio entre las inversiones de cada país en el otro, porque México no incluye como argentinos los capitales de Techint. Una de las mayores preocupaciones de Paolo Rocca es que a sus dos hijos, especializados en matemáticas y medio ambiente, no les gusta Italia.

Si Techint no puede considerarse un grupo argentino, la cúpula de las cámaras patronales que a su silbato se lanzaron al cuello del gobierno por su presunta indiferencia por el interés nacional tienen una enorme participación extranjera. Según la Encuesta Nacional a Grandes Empresas (las 500 no financieras más grandes del país, con representatividad sectorial), cuyos resultados difundió el INDEC hace tres meses, el 81,7 por ciento del valor bruto de producción, el 83,8 por ciento de su valor agregado y el 90,2 por ciento de las utilidades del panel fueron generados por empresas con participación extranjera, que crearon el 62,9 por ciento de los puestos de trabajo y pagaron el 69,4 por ciento de los salarios.

miércoles, 21 de abril de 2010

Si en lugar de instalarse en Quilmes...

Por Juan D. Perón



La familia Bemberg en la Argentina es algo así como un inmenso pulpo venenoso que todo lo va emponzoñando y ocupando. La corrupción de funcionarios públicos fue su especialidad. La “coima” es una institución bembergiana. Penetró el Poder Ejecutivo, el Poder Legislativo y el Poder Judicial. No hubo rincón de la Administración Pública donde Bemberg no llegara con su corrupción.

Mediante este procedimiento delictuoso llegó a amasar una gran fortuna; como Al Capone, se dedicó a la cerveza y constituyó el más extraordinario monopolio, para estar también fuera de la ley en este aspecto. Sus abogados fueron también famosos como lo son en el foro los que se dedican a esta clase tan torcida del derecho. Bemberg fue tomando todas las cervecerías del país después de arruinar a sus legítimos dueños por la competencia desleal. Tomó todas las fábricas de levadura y monopolizó las malterías. Era desde ese momento el “Rey de la Cerveza”; como tal, había terminado con todos.


Obtenido esto, se dedicó a la yerba mate y tal vez habría creado otro inmenso monopolio si las cosas no hubieran cambiado con la muerte de “Don Otto”. A la muerte de este señor sus herederos iniciaron juicio sucesorio, de esto hace casi veinte años y con gran sorpresa para el fisco, su fortuna se reducía sólo a seiscientos mil pesos. Terminado el juicio, frente a tan insólita y absurda simulación, el Consejo Nacional de Educación denunció la evasión de impuestos y el asunto pasa a la justicia federal. Allí el juicio durmió el sueño de las cosas olvidadas durante quince años, en los que los herederos Bemberg han de haber movido algunas “influencias” para que “no se hablara más del asunto”. “Hijos de tigre, tenían que salir overos”.

En 1946, cuando recibí el gobierno y no tenía ni noticias del “caso Bemberg”, un señor José Luis Torres inició una campaña en los diarios y por folletos, sobre esta defraudación al fisco. En ese entonces se había creado el Ministerio de Educación, en reemplazo del antiguo Consejo Nacional de Educación, que era quien percibía los impuestos a la herencia y las herencias vacantes. Pedí al ministro que estudiara el asunto y cumpliera la ley. Desde entonces el juicio marchó. Sería largo historiar todo lo que se comprobó en ese juicio que, por otra parte, ha sido publicado en extenso. Las demandas eran de dos caracteres: una por defraudación al fisco y otra por monopolio. Eran tan abrumadoras las pruebas que ambos juicios aunque largos y laboriosos, terminaron condenando a la sucesión Bemberg y ordenando la liquidación de sus bienes en rebeldía porque todos los Bemberg habían desaparecido del país.

Se comenzó la liquidación pero mientras se estaba en ello, se comprobó que algunos testaferros actuaban para adquirir para Bemberg lo que el mismo Bemberg vendía. Esta superchería hizo que el Congreso tomara cartas en el asunto y dictara una ley especial sobre cómo debía hacerse la liquidación. Mediante esta ley, dictada en resguardo de la justicia misma, fue posible que el Estado tomara cartas en el asunto y procediera a una real liquidación de los bienes. Mediante ello también fue posible que el Sindicato de Cerveceros y afines de la República Argentina, que agrupa a todos los obreros de Bemberg, pudieran comprar las cervecerías y los establecimientos afines, pagando un precio justo y convirtiéndose en propietarios, mediante el sistema cooperativo. Tenemos más cerveza y es del Pueblo.

También en este caso los “libertadores” prometieron devolver a Bemberg, que los “financió”, sus bienes, despojando a los obreros que compraron de buena fe, mediante un fallo definitivo de la justicia una ley nacional que dispuso la liquidación. Aunque estos “libertadores” han dado muestras de desconocerlo todo, imagino que entre ellos habrán algunos que tensan algo de juicio y conozcan algo de derecho, aunque generalmente en las dictaduras militares el derecho suele ser la cosa más olvidada, másdesconocida y más aborrecida: los dictadores son el derecho. Por eso, Cicerón afirma: “La fuerza es el derecho de las bestias”.